viernes, 12 de febrero de 2016

02

Ratas, brea, roca, tribu y muñeca



Negras como la brea, grises cual ceniza, marrones como la madera podrida sus pelajes lustrosos y húmedos brillan en las tenues salas. Sus cuerpos cálidos lo cubren todo haciendo que las paredes y suelos parezcan moverse inquietos.

Sus ojillos negros como joyas de obsidiana no paran de observar, nadie entra y nadie sale sin ser captado por esas inquisitivas cuentas, ni el más leve o suave movimiento puede escapar de su mirar.

Ellas son las ratas.

Hace muchos años la humanidad la repudió y dejó olvidada en las alcantarillas sucias, como si no fuera más que una muñeca rota, ahora les devuelve la jugada controlándolos desde el subsuelo, tirando de los hilos que le proporcionan las ratas. Ellas la rescataron y la hicieron su reina dándole el mundo de la superficie que se había condenado a vivir bajo las rocas alejado de la luz cálida del Sol. Ella era su reina, todos la obedecían y servían, se arrodillaban ante ella en un intento ahogado de sobrevivir, ella era su reina y ella servía a las ratas.

Ellas son las ratas, su organización es ordenada pero roza el caos, es estable durante un tiempo pero luego vuelve a caer en el desorden carnicero, a todas las tribus les gusta tener control sobre las otras. Las ratas le dieron el poder y las ratas se lo pueden arrebatar. 




martes, 9 de febrero de 2016

01



Purpurina, caracol, ojos, viento y rojo.


Las primeras luces del alba se filtraban ya entre las nubes tiñéndolas suavemente de rojo, iluminando poco a poco el escenario de una cruenta batalla librada escasas horas antes y arrancando destellos de los cientos de pequeños cristales que cubrían el terreno dando la sensación de que todo el suelo estaba cubierto por un manto de purpurina. Pero esta no era una purpurina inofensiva, esta purpurina no era otra cosa que diminutos y peligrosos cristales de sal, una arma mortífera tanto para los enemigos como para ellos mismos, al principio parecía que iban ganando pero por un capricho del Destino sus ojos vieron como se levantaba el viento elevando y elevando los montones de sal estratégicamente colocados y extendiéndolos sobre todo el campo de batalla, sin hacer distinción entre aliados y enemigos, cubriendo todo con su salado abrazo hasta dejar solo un puñado de conchas de caracol rodeadas de un brillante y rígido sudario.


Probando, probando

¡Ta-dá!
¡Un nuevo blog acaba de nacer! Y pese a que parezca un blog de recetas malas, no lo es, más bien es de relatos malos. Mi propósito con este blog es pasar el rato, ni más, ni menos así que no esperes maravillas literarias.
Avisado quedas, navegante y recuerda, estás aquí bajo tu propia responsabilidad.